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martes, 19 de julio de 2011

Un calvo como debe ser

Y si habéis pensado rapidamente en un culo expuesto al sol, mentes calenturientas, que sepáis que no me refería a eso.
Me refiero a la pérdida de pelo en la cabeza ( de arriba, claro, que ya estáis otra vez) mayormente conocida como alopecia.

Lo que quiero decir, obviamente y si dejáis de distraer...jolines....es que me gustan los hombres que saben llevar su calvicie con elegancia, con dignidad, hasta con alegría diría yo. Porque a mí quedarme calva no me haría ni pizca de gracia pero, sin ninguna duda, tendría más oportunidades de salir airosa del trance.

Porque reconozcámoslo, a ningún hombre le sienta bien una peluca. Ni queriendo ser compasiva podría decir lo contrario.
¿O no habéis visto nunca a alguno al que parecía que el peluquín le había caído encima directamente desde el quinto piso?
Y es que peluquín y velocidad están reñidos, cuando más prisa tengas por salir peor te lo pondrás. Y por más que pienses "luego me lo arreglo", luego suele no llegar nunca y vas todo el dia hecho un cristo.
¿Y los códigos de barras? ¡¡Amoshombrepordios!! Esas megaconstrucciones de pelo dando varias vueltas a la coronilla para que no se vea el cráter.
A pesar de que hay quien ha hecho de ello su seña de identidad como Anasagasti o Pepe Oneto, pero sólo tengo que imaginarlos recién levantados de dormir, con la legaña aún puesta, sin afeitar  y todo ese pelo arremolinado a un lado de su cabeza, con la otra parte desnuda y reluciente cual patena...
Sudores frios me dan, ¡por lo menos!


¿Qué más dará el pelo que tengas? , lo más importante es la naturalidad. Vale que igual tienes la cabeza como un pepino, pero es algo que ya no podrás cambiar, así que hay que suplirlo con donosura y hasta con orgullo, di que sí.

A lo mejor eres de los que conserva pelo de forma desigual, mucho en los bajos ( nuca, quise decir nuca) y poco en lo alto. Pues alégrate, aún queda algo. Los hay que se rapan, ale ¡con un par!. De hecho yo lo prefiero, nada de ir con esas melenas cuellibajas a lo Santiago Segura, eso es un quiero y no puedo. El "look pelo rapado" es atractivo, da un aspecto cuidado y limpio  y no llama la atención a a nadie.
¿Y qué más dará?...bola de billar, sin más. ¿Qué hará mejor pareja con vuestra barriga cervecera?




Pd: Qué comprensivas somos las chicas, por dios...siempre somos capaces de ver más allá del físico. No importa si tiene pelo, barriga o arrugas....¿Son ellos tan comprensivos con nosotras? ¿Les gustaríamos igual si tuvieramos poco pelo, nos rapásemos o fueramos con peluca?


lunes, 13 de junio de 2011

Pasando la escoba

Creo que todos recordáis lo que pasó aquí. Y cómo, en lugar de comentario, le dije a Jomer que le había hecho un post entero, pues allá va...

Vengarse sería lo más fácil, Jomer, sólo tendría que poner mi escoba a trabajar o pedirle a  Papizeus que te fulmine con un rayo, pero yo he descendido al mundanal ruido, o sea a esta vida humana, para reestablecer el equilibrio. Y, fíjate, que entiendo tus reivindicaciones, aunque expresándolas te hayas pasado tres pueblos, que es lo que mata la filosofía intrínseca de cualquier postulado ( toma frase).
Lo traduzco, por  si no mesentiende:  el fondo vale, las formas de pena.
Si hubieras dicho todo eso con más…er….poesía, por ejemplo, es posible que un montón de mujeres te hubieran dado la razón, porque también estamos hartas. ¿Qué te creías? ¡Que algunas hemos evolucionado, leñe!
Aunque creo que hombres y mujeres siguen sin tener claro qué es el verdadero equilibrio. A ver si prestas atención, que no puedo estar siempre enseñándolo ( uff, no, quería decir educando).

1.- A los hombres les gusta comer.
     A las mujeres también.

Pero estamos a dieta perpetua, más por la belleza que por la salud, en gran parte porque a vosotros, los hombres, os siguen gustando los cánones imposibles. Nadie tiene 25 años eternamente (excepto yo, claro), ni siquiera las chicas monas que  ponéis en las fotos.
Aunque al final babeáis por una verdadera mujer, donde esté Mónica Bellucci que se quite la escuálida de Kate Moss. ¡Andevaparar!  
Dile a tu chica, todo lo románticamente que puedas,  que te pone taquicárdico y verás como el jamón vuelve a la mesa. Incluso aumentarás tus posibilidades de follar.

2.- A los hombres les gusta el sexo.
     A las mujeres también.

Aunque algunas hayan tenido que superar una educación absolutamente represiva en ese aspecto. ¿Estas seguro de que has conseguido transmitirle que es algo divertido? ¿Gratificante? ¿Apasionante? Tú verás…
Desde luego lo de ¡bájate las bragas!, como si hubiera que sofocar un incendio no es buena idea.
Aunque he de reconocer que el resto tiene su puntito, a mí me dices lo del submarino y mescojono viva. Y ya sabes, la risa sube la moral un montón…y la libido, lo que yo te diga. Así se folla más.

3.- A los hombres no les gusta limpiar.
     A las mujeres tampoco.

A pesar de lo que crees no llevamos incorporado el gen de la limpieza, salvo alguna integrista o maniática, que también las hay. Así que sólo necesitamos un poco de colaboración. ¿Qué tal si empezáis por no ensuciar? No veas lo que se adelanta.

Y piensa en los intereses a largo plazo….un poco de ayuda por aquí y… ¡sí, más tiempo para follar!
Si tu estuvieras, es un suponer, fregando los cacharros con un delantal y nada más, ibas a ver el repaso que le dábamos a la cocina. Que lo tengo que explicar todo…¡jolines!


4.- Los hombres no pueden ver la tele tranquilos.
     Las mujeres tampoco.

Que se yo de especímenes masculinos con incontinencia verbal y se lo que molesta. ¿Tenía que preguntar si he recogido el correo justo en lo más interesante de la película? Pues eso, haberlos…haylos.
O si no,  mira los comentaristas televisivos, en su mayor parte hombres, diciendo chorradas sin parar y arruinándote lo que estás viendo.  Es más: ¿quién, salvo un hombre, ve un partido por la tele con la radio puesta?


Espero que hayas aprendido que  alcanzar el equilibrio es mucho más fácil de lo que pensáis, pobres mortales, dándole vueltas a todo sin ningún sentido.
Resumiendo: yo te malcrío, tu me malcrías, nosotros nos malcriamos.  Y a vivir que son dos días.
Así que vamos a tomar la cerveza de la paz , mientras me miras las piernas y yo hago como que no me doy cuenta.
Porque eres tu.









domingo, 8 de mayo de 2011

Decálogo mágico

Nacer en el Olimpo tiene sus ventajas ¿sabéis?, siempre tienes la justa medida de las cosas, te llaman princesa ( o Diosa que aún es mejor) y las nubes están taaaaan cerca....

Pero como era de esperar, llegó el día de hacer algo productivo ( aunque estuve miles de lunas haciéndome la sueca) así que abandoné el calor del hogar y salí a darme una vueltecita por el Universo a ver qué me encontraba.

Mezclarme con los humanos fué un gran impacto para mí, ¡nada estaba en su sitio!. Los hombres no tenían ni un pelo, ni de tontos ni de los otros, usaban aceites y se perfumaban como las mujeres. Y las mujeres...(si las ve Afrodita le da un pasmo). Así que me dispuse a arreglarlo, para lo cual tuve que cambiar mi corona por este sombrero tan chuli. Sí, un poco alto, pero que lo he cambiado por una corona ¡jolín!. Y me quité las alas que de tan buena que parecía me miraban con suspicacia.¡Y menudo cambio!....escoba con motor V16 y 520cv....¡¡molamogollón!!.

Ahora estoy preparada para devolver el mundo a su estado original...bueno, al normal... bueno, eso. Comencemos:



Hay que ver la de faenita tonta que dais los mortales cada dos por tres.¡Con lo fácil que es!

El otro día, sin ir más lejos, comentábamos sobre lo mala que es la comunicación hoy en día y la cantidad de cosas que la distorsionan. Pero, si además hablas lenguajes distintos, ya es la pera.


¿Te relacionas con un retrosexual?...entonces ¿porqué usas esa jerga ininteligible? Deja de liarte que es mucho más sencillo: He aquí un práctico decálogo de expresiones verbales y lenguaje corporal que hará tu vida mucho más cómoda.



1.- Ponte las buenas razones siempre en la parte delantera, sí, bien acomodadas y a ser posible un poco visibles. Sin pasarse tampoco, queremos captar su atención no que pase directamente a la tercera fase.

2.- Llámale por su apellido, da igual que sea tu pareja, aun quedan en él rescoldos de la mili, utilízalos a tu vafor: " Martinez...¡a la mesa!". Esto no funciona para el catre (lecho, quise decir lecho) donde, normalmente, llegará antes que tu.

3.-Utiliza frases cortas y que entienda a la primera : "Cari, te quedas con los niños".

Importante unir la acción a la palabra. Cuando quiera darse cuenta tu tienes que estar, al menos, en el ascensor.

4.-Apela siempre a su orgullo : "¿A que no hay?". Frase mítica que hace magia.

5.-Que sienta que te importan sus aficiones: "Cari, hoy hay partido y casi no queda cerveza, será mejor que lo dejes todo y vayas a por más". A la que sale por la puerta le dices, "¿me traes esto ya que vas?". Y trae la lista de la compra que le habías preparado. Eso sí, no se te ocurra interrumpir durante el partido, para todo hay un límite.

6.-Que se divierta ¡por Zeus!, que ni siquiera a ti te gusta hacer ciertas cosas: "Cari, vamos a limpiar el baño. ¿Ahora?...Sí, se me ha ocurrido una manera ideal de limpiar la ducha". Aquí, si no lo pilla (juas), ya puedes mostrarle las razones del punto primero.

7.- Tiene un lado tierno, aunque se empeñe en ignorarlo: "¿Quien me va a cuidar mejor que tu, grandullón?". Y lo tienes toda la noche dándote calorcito.

8.- Nunca dudes de su capacidad para hacer algo : "Cari, acabo de darme cuenta de que el constructor joputa puso una bajante de la luz justo donde vas a poner el taladro. ¿Serán...?".

9.- Agradece sus detalles: " Cari, me encanta el bolso que me has regalado. Me encanta, me encanta y me encanta (bueno, igual sobra un me encanta). ¿Yo?. Sí, que sabía que me lo querías comprar para mi cumple. Ná, que me gusta verte contenta....." Como para llevarte la contraria.

10.-Y nada de lloriqueos (salvo que estén plenamente justificados). No saben que hacer con ellos, se ponen enfermos física y mentalmente. Además, ¿porqué crees que lo tienes loco?...

Porque puedes con todo, ¡hasta con él!


Ya...ya os oigo refunfuñar, pero a mí no me la dais que a todas os gusta Shreck.




















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